About A Son se estrena en DVD y estas son las palabras de Kurt
Desde mi cielo
Entre diciembre de 1992 y marzo de 1993, Kurt Cobain se entrevistó con el periodista Michael Azerrad para Come as you are, la biografÃa de Nirvana. Las charlas se llevaron a cabo entre la medianoche y el amanecer, en su casa de Seattle. Un año después del último encuentro, Cobain se suicidó. Ahora la grabación de esa charla es la base de la pelÃcula About A Son, una suerte de testamento hablado donde el cantante y compositor habla candorosamente de temas que antes rara vez habÃa tratado. Una semana después de la fecha en que Cobain hubiera cumplido 40 años se estrenó en Latinoamerica.
Ahora en el 2008 se estrenara en DVD.
A continuación las palabras de Kurt en el documental, reveladoras confesiones de Kurt Cobain:
La infancia de Kurt
Siempre quise creer que era un extraterrestre. Cuando era chico, me gustaba pensar que habÃa sido adoptado por mi madre porque me habÃan encontrado y mi nave espacial me habÃa abandonado. TenÃa muchas ganas de ser de otro planeta. Cada noche hablaba con mis verdaderos padres y mi verdadera familia, que estaban en los cielos. Y sabÃa que habÃa miles de otros bebés alienÃgenas abandonados por todas partes y que yo conocerÃa a unos cuantos. Siempre me gustó jugar con esto, en mi cabeza. Es muy divertido. Siento que extraño mi hogar todo el tiempo, y lo mismo les ocurre a los otros extraterrestres. Sólo tengo una oportunidad de encontrarme con un puñado de los otros extraterrestres durante el resto de mi vida. Eventualmente, algún dÃa, descubriremos qué se supone que tenemos que hacer.
Asà aparece el lÃder de Nirvana en el documental de A. J. Schnack Kurt Cobain: About a Son: en fotos que lo muestran de espaldas o en las que se proyecta su inconfundible sombra. Los dibujos pertenecen a las animaciones con las que la pelÃcula ilustra dos de las confesiones más notables que hace Kurt sobre su propia vida: cuando de chico creÃa ser un extraterrestre abandonado en la Tierra, y la época en que mandaba demos compulsivamente a las discográficas indie.
Hasta los ocho años tuve una infancia extremadamente feliz. Realmente buena, con una madre muy cariñosa, que me apoyaba totalmente para dedicarme al arte. Yo me la pasaba dibujando y leyendo, y ella me apoyaba en serio. Estaba totalmente enfocado, sabÃa exactamente lo que iba a hacer y nada podÃa detenerme. SabÃa que podÃa hacer lo que quisiera porque el mundo era pequeño y las cosas estaban servidas para mÃ, y no tenÃa ningún problema. No habÃa obstáculos en esa época de mi vida.
Nunca fui realmente un mal chico. HacÃa algunas cosas, como agarrar una lata de 7-Up y llenarla de piedras, pararme atrás de una cerca y lanzarla contra los autos. Y también tenÃa un problema con los policÃas. Tomaba esas latas y las lanzaba contra los patrulleros cada vez que los veÃa. Y cada vez que veÃa a un policÃa empezaba a cantarles, señalándolos y diciéndoles que eran el Mal.
Mi tÃa Mary es alguien a quien uno llamarÃa «una aspirante a música». Estaba en un montón de bandas de bares en Aberdeen. Ella fue la persona que más me ayudó en mi vida en lo que respecta a la música, porque me regaló una guitarra eléctrica hawaiana y un amplificador cuando tenÃa unos 8 años, y fue quien me dio los discos de los Beatles. Y también un tambor que yo me colgaba e iba caminando por ahà con un gorro a lo Elmer Fudd y las zapatillas de mi papá, batiendo el parche por el barrio, cantando canciones de los Beatles.
Cuando era muy chico estaba seguro de que podÃa ser una estrella de rock. El mundo estaba en mis manos, podÃa hacer lo que quisiera. SabÃa que podÃa ser presidente si querÃa, pero ésa era una idea estúpida porque preferÃa ser una estrella de rock. No entendÃa el medio que me rodeaba, lo que se venÃa, el tipo de alienación que iba a sentir en mi adolescencia, porque creÃa que Aberdeen era una ciudad como cualquier otra en los EE.UU., creÃa que eran todas iguales: que todos se llevaban bien y que no existÃa la violencia y que serÃa realmente fácil. Y creÃa que los EE.UU. eran tan grandes como el jardÃn de mi casa, asà que no serÃa problema viajar por todas partes y tocar en una banda de rock y salir en las tapas de las revistas. Pero a los 9 años empecé a convertirme en un manÃaco depresivo, y dejé de ver el asunto de esa manera.
Siempre sentà que mi generación fue la última generación inocente, cuando habÃa una televisión que no era violenta. No tenÃamos cable; tenÃamos Plaza Sésamo y Meteoro, y eso era todo. Todo era básico y casi medieval comparado con lo que es ahora. Los chicos son tan avanzados, y para colmo se espera de ellos que lo sean aún más.
Mi vida como hijo
De chico me pegaban todo el tiempo. En situaciones sociales, en restaurantes o lugares por el estilo, si derramaba un vaso de agua o algo asÃ, mi papá me sostenÃa la cabeza y me clavaba los nudillos en la frente o me abofeteaba. Nunca entendà eso: por qué un padre podÃa sentirse tan avergonzado o intimidado por lo que otra gente pudiera pensar si su hijo tiraba algo por accidente, como para tener que castigarlo. Es un extraño truco psicológico para hacerle a un chico, porque yo todavÃa me insulto por tirar las cosas por accidente. Realmente me enojo conmigo mismo porque me condicionaron para no hacerlo. No tener accidentes, no cometer errores humanos, todo debe ser perfecto todo el tiempo. Lo odio por eso. Trabajaba en el aserradero de los hermanos Mayer. Asà que, básicamente, se la pasaba caminando todo el dÃa y contaba troncos. Su idea de un dÃa juntos entre padre e hijo era llevarme al trabajo los sábados y domingos para que me sentara en su oficina mientras él iba y contaba troncos. Un fin de semana de verdad excitante. Yo dibujaba y hacÃa llamadas telefónicas en broma. Y luego me metÃa en el galpón donde guardaban las 2x4 y jugaba a que era perseguido o que perseguÃa a ladrones y policÃas, o a que era Superman o algún otro superhéroe. No pasaba nada mucho más divertido que eso. Más tarde me echaba una siesta en la camioneta y escuchaba News of the World, de Queen una y otra vez, hasta agotar las baterÃas de la camioneta. Y entonces nos quedábamos por el camino al volver del trabajo, porque yo habÃa escuchado demasiado a Queen.
Nunca sentà que tuviera un padre. Nunca tuve una figura paterna con la que pudiera compartir cosas. Y es difÃcil recordar nada hasta los siete años de edad, y ésa fue la época en la que de verdad vivà con él y él fue mi padre y yo tuve una madre y un padre. Después mis padres se divorciaron. Entonces vivà con él por poco tiempo y luego él se casó, y pasé a ser una de las cosas de menor importancia en su lista. Si fuera yo, si estuviera en esa situación con Courtney y Frances, harÃa lo que fuera para tratar de estar en contacto con Frances, tener una relación con ella y compartir cosas. El simplemente desistió. Sólo quiero que sepa que ya no tengo nada contra él. Pero no quiero hablarle porque no tengo nada que compartir con él. Estoy seguro de que eso probablemente lo decepcionarÃa, pero asà son las cosas.
Historia de mi dolor
Durante una clase de educación fÃsica en octavo grado, estaba saltando la soga y de golpe mi espalda se venció. Tuve que ir al hospital porque no podÃa respirar. Se sentÃa como si se hubiera roto, pero se habÃa desplazado un disco. Fui a un quiropráctico esa semana, y descubrieron que tenÃa escoliosis. Y se suponÃa que tenÃa que usar una faja, pero yo no querÃa. Resulta que tocar la guitarra habÃa contribuido a la acentuación de mi escoliosis. De hecho ayudó a curvarla más porque el peso de la guitarra empujando sobre el costado izquierdo me hacÃa doblarme, asà que estoy todavÃa más deforme. Siempre tuve algún dolor. Probablemente decidà intercambiar psicológicamente mi dolor vertebral por el de estómago. Una vez que mi estómago empezó, fue tanto más intenso que el de mi columna que no he pensado en ella por mucho tiempo.
El odio
En la escuela era una mezcla: por un lado odiaba a la gente por no estar a la altura de mis expectativas, y a la vez estaba harto de estar siempre con el mismo tipo de idiotas. Todos eran como una copia carbónica de los otros. Era muy obvio que no lo toleraba, en mi rostro y en cómo reaccionaba hacia la gente. SentÃa una venganza personal contra ellos, porque eran tan machos y masculinos y estúpidos. HabÃa bastante consenso entre quienes me conocÃan: o bien no los podÃa tolerar, o estaba de muy mal humor todo el tiempo. Asà que empecé a sentirme realmente neurótico, casi paranoico, en cierto sentido. Porque ellos sabÃan que me iba a volver loco en cualquier momento. Pensaban en mà como el chico que tenÃa más posibilidades de tener éxito en traer una AK-47 a la escuela y reventar a todo el mundo. QuerÃa encajar en algún lugar, pero no con el chico común y corriente, no con los chicos populares del colegio. QuerÃa encajar con los genios, pero los genios eran de segunda en Aberdeen. No eran el tipo de chico que escucha Devo. Simplemente eran deformes. Por suerte encontré un amigo gay que básicamente me salvó de querer matarme la mitad del tiempo. Aparentemente todo el mundo en la escuela sabÃa que era gay y no se molestaron en decÃrmelo. O yo no me molesté en notarlo hasta que él decidió tirarse un lance conmigo una noche y yo le dije que no era gay, pero que de todas maneras serÃa su amigo. Después de eso, empecé a darme cuenta de que la gente me miraba de una manera más peculiar que de costumbre. Alguna gente empezó a molestarme, especialmente en la clase de gimnasia. Se sentÃan amenazados porque estaban desnudos y yo era supuestamente gay. Asà que, o bien se cubrÃan los penes o me golpeaban. O ambas cosas. Y luego empecé a sentirme orgulloso del hecho de que era gay, aunque no lo fuera. Realmente disfrutaba del conflicto. Era divertido, porque casi encontré mi identidad.
Fumando orégano
Una vez mi mamá supo que yo estaba fumando porro e intentó varios ángulos psicológicos para detenerme. Ella tenÃa algo de marihuana en un cajón, que yo le sacaba todo el tiempo. Quitaba un poco por vez y lo reemplazaba por orégano. Eventualmente tuvo una bolsa llena de orégano en su cajón de las joyas y una noche me ofreció venir con mi amigo Myer a fumar un poco con ella. SabÃa que era orégano, pero nosotros no sabÃamos que ella lo sabÃa. Asà que tuvimos que sentarnos ahà y fumar orégano con ella. Pero nunca nos drogamos juntos. No éramos compañeros de porro ni nada por el estilo.
Animales
Grabé un montón de cassettes y se los mandé a cada sello que se me ocurrÃa con pequeños regalos adentro, y cartas y otras cosas. Les mandaba forros usados con hormigas, con un montón de hormigas de plástico y confetti.
Durante un mes, simplemente me obsesioné con las tortugas. Decidà comprarme cinco o seis y las puse en una bañera en el medio del living. Son realmente dóciles. No se mueven. No muestran emociones. Son tan inanimadas... Son la idea más estúpida para una mascota. Son lo opuesto absoluto de los perros, y yo no tolero a los perros, por alguna razón. Están demasiado dispuestos a complacer, y uno les puede hacer cualquier cosa. Me gustan los gatos y los animales que requieren atención, a los que uno tiene que cuidar, y que básicamente tienen esta actitud de que les importás un carajo. «Asà que estoy atascado en este tanque, soy miserable, te odio, no voy a hacer demostraciones para vos.» El caparazón realmente no es de tanta ayuda. Es muy sensible. Y si lo golpeás, les duele. Asà que no es la cubierta tan protectora que todo el mundo cree que es. Si se caen de espaldas, pueden rompérselo en dos y morir.
Seattle, el under y lo masivo
Krist y yo nos habÃamos construido este odio imaginario por Seattle y por cualquiera que viniera de Seattle, sólo porque siempre tuvimos la necesidad de no pertenecer. Hablábamos de Seattle todo el tiempo, y siempre decÃamos cosas horribles. La gente nos trataba muy bien. Pero, en la época, nosotros no estábamos dispuestos a admitirlo.
Cuando vivÃa en Olympia, me echaron encima toda la filosofÃa bohemia de la revolución musical por tantos años que empezó a molestarme. Simplemente quisiera que la gente no se lo tomara tan en serio. Todos parecen estar buscando una utopÃa en la escena under, pero hay tantas facciones diferentes. Quiero decir, si no podés conseguir un puto movimiento under con el cual puedas unirte y dejarte de joder sobre cosas pequeñas e innecesarias con las que no conseguÃs ponerte de acuerdo, entonces, ¿cómo carajo esperás tener efecto a nivel masivo? Mi banda estaba en una situación en la que se esperaba que peleara en un sentido revolucionario, contra la máquina corporativa. Y yo tan sólo pensaba: ¿cómo te atrevés a ponerme ese tipo de presión encima?
El estómago
Mi estómago se quejaba mucho. Empezó durante una gira nacional. Me ardÃa, estaba nauseabundo, como la peor fiebre estomacal imaginable. Simplemente duele. Puedo sentir cómo late, como si tuviera un corazón en el estómago, y duele mucho. Podés sentirlo como si fuera todo rojo y crudo. Puedo terminar la mitad de una comida, pero cuando llega a cierta zona, justo ahà donde está inflamado y rojo, empieza a doler porque los alimentos se asientan allÃ, y quema. Me las he arreglado para seguir adelante. Quiero decir, hubo muchas veces en las que estaba ahà sentado comiendo y con un terrible dolor y nadie se dio cuenta, porque yo ya estaba tan cansado de quejarme. Durante las giras duele tan a menudo que no me queda otra que seguir con lo mÃo. Y nadie se da cuenta del terrible dolor que estoy sufriendo. Recuerdo haber dicho, a mitad de la gira europea, que no iba a salir de gira nunca más hasta que me arreglaran esto porque me querÃa matar. QuerÃa volarme la cabeza, estaba tan cansado. No pienso vivir asà de ninguna manera. Me convertÃa en un loco neurótico. Estaba psicológicamente arruinado. Estaba teniendo muchos problemas mentales por sufrir un dolor crónico absolutamente todos los dÃas. Pero no he tenido problemas de estómago desde que empecé a tomar drogas.
Cuando Kurt conoció a Courtney
La conocà bastante tiempo atrás en Portland, mientras tocábamos. Pero fue un breve encuentro. Le di un autoadhesivo. Estuvimos hablando un poco. Yo pensé que ella era como Nancy Spungen o algo asÃ. No lo sé. Simplemente se le parecÃa. ParecÃa una clásica chica punk. Me sentà algo atraÃdo hacia ella. Probablemente querÃa cogérmela esa noche, pero se fue. Sólo querÃa agregar algo de emoción a mi vida, y nunca habÃa conocido a nadie tan extrovertido y carismático. Ella parece ser un imán para que ocurran cosas emocionantes. Si simplemente estamos caminando juntos, alguien intentará atacarnos con un cuchillo sin ninguna razón, tan sólo porque Courtney es ese tipo de persona que atrae cosas asÃ. Me sentÃa como un rebelde porque estaba saliendo con Courtney y estábamos tomando drogas y cogiendo contra la pared en la calle, armando escenas porque sÃ, porque todo el mundo estaba sentado a la mesa, comiendo y sin divertirse para nada. Era tan bueno hacer este papel, de alguien que se levantaba de golpe y estrellaba un vaso contra la mesa y me gritaba y me arrojaba al piso. Realmente divertido.
Las regalÃas
En cuanto empezamos a ganar dinero, me di cuenta de cuántas presiones más se ponÃan sobre mà y cuánto me merecÃa un poco más porque soy el vocalista principal, y todos esos perfiles que se escriben sobre mÃ, y toda esa presión que tengo que aguantar. Más la de tener que escribir las canciones. Y no me importa si alguien más recibe el crédito por eso, pero al menos quiero ser compensado financieramente. Pero Dave (Grohl) y Krist (Novoselic) sinceramente sentÃan que se merecÃan tanto crédito por escribir las canciones como yo. Y eso es una mentira absoluta. Yo ya estaba listo para dejar la banda por eso. No podÃa creerlo. La mitad del tiempo soy un boludo nihilista, a veces soy sarcástico y en otras ocasiones soy muy vulnerable y muy sincero. Y es asà en buena medida cómo sale cada canción. Es una mezcla de esas cosas. Y asà es la mayorÃa de la gente de mi edad. Son sarcásticos un minuto, y al siguiente son sensibles.
Frances y la señal del Diablo
Oh Dios, fue increÃble. No era tan sólo una foto; era un video, asà que podÃa verla moviéndose. Fue la primera vez que me di cuenta de que era una cosa viviente. Realmente asombroso. PodÃas ver su corazón latiendo. Y lo primero que hizo con sus manos fue como el saludo a Satán del heavy metal. El pediatra lo señaló: «Miren el pequeño gesto que está haciendo con la mano». Y Courtney y yo lo vimos y le dijimos: «Esa es la señal del Diablo, doctor».
Algunos dÃas me siento más paranoico de lo normal. Desde que nació Frances, la mayor parte de eso se me ha ido. Se volvió más y más fácil con los años, ya que desarrollé relaciones sinceras con amigos. De hecho tengo algunos amigos verdaderos y la banda se está volviendo más popular, y encontrar a alguien a quien amo hizo desaparecer muchas de aquellas sensaciones. Es de verdad emocionante porque Courtney es lo que siempre quise. La compañera ideal. Es mejor para mÃ, porque en este momento estoy en una mejor posición que ella. Es muy difÃcil para ella tener suficiente fe en ella misma porque su personaje ha sido muy maltratado. Su banda es juzgada todo el tiempo y ella debe sacar un álbum que es absolutamente asombroso sólo para ser considerada semibuena. Yo creo que sus canciones son muy buenas. Pero es muy difÃcil convencerla de que es siquiera un poco buena.
Los ataques de la prensa
Todo el tiempo pienso en separar la banda, debido al éxito. Este año dejé Nirvana diez veces. Oficialmente. Ha llegado al punto en que la banda ya no me importa lo suficiente como para dejar que nos siga afectando de esta manera. Por otro lado, los ataques son todos sobre Courtney y sobre mÃ. Krist y Dave no tienen que lidiar con esto. La otra vez Krist leyó en Melody Maker que iba a hacer una lectura de poesÃa en Inglaterra, cosa que era falsa, y se volvió loco. «Â¿Cómo se les ocurre hacer esto?» Y yo le dije: «Por Dios, Krist, por lo menos no están diciendo que sos adicto a la heroÃna y que estás matando a tu hijo y dejándolo en un taxi». La gente nos ataca todo el tiempo. Quieren mugre y mienten sobre nosotros; yo no lo entiendo. Nunca intenté hacer nada escandaloso en mi vida. No puedo evitar querer matarlos a golpes. Creo firmemente en la venganza. Creo que hay un lugar y un momento para la violencia en cada situación. Obviamente tengo mucho que perder en este momento, asà que no voy a poder hacerlo, pero tengo todo el resto de mi vida. No me gusta que la gente se meta con mi familia. Si alguna vez pierdo a mi familia, los voy a matar a golpes. No voy a dudar en vengarme de la gente que se metió conmigo, siempre he sido capaz de eso. Pero va a llegar un momento en que ya no voy a poder seguir lidiando con eso, cuando mi hija sea suficientemente grande como para darse cuenta de lo que está pasando. Cuando tenga doce y lea todos estos artÃculos viejos en la prensa y empiece a preguntar: «Ey, ¿realmente se drogaban cuando yo era un bebé?». No me puedo ver peleando esta misma estúpida pelea dentro de diez años. Para entonces, espero estar sacando mis discos por mi cuenta, bajo otro nombre o algo asÃ.
Nirvana
El momento más emocionante para una banda es justo antes de volverse verdaderamente popular. Me encantarÃa estar en bandas que hacen eso una vez cada dos años. Los mejores momentos de nuestra banda fueron justo antes de que saliera Nevermind. Sin elegirlo, se ha vuelto un trabajo, me guste o no. Es algo que me encanta hacer y querrÃa hacer siempre, pero debo ser honesto: ya no lo disfruto tanto como cuando practicaba todas las noches, imaginándome cómo serÃa. Ya no es para nada como esos dos primeros años en los que tocábamos enfrente de unas pocas personas. Y cargábamos la camioneta e Ãbamos a un show a tocar de verdad.
No sé si Nirvana llegará a la próxima década. No quiero que ocurra, pero podrÃa suceder. Todo depende de cuán buenas sean las canciones. Ultimamente me sorprende encontrarnos trabajando juntos con tanta unidad. Escribimos una canción juntos y resultó bastante buena. Eso no habÃa pasado casi nunca. Casi siempre dependió de mÃ. Pero no sé cuánto más puedo hacer con Dave y Krist y el sonido de mi guitarra y mi voz. Me gustarÃa tocar con otra gente, pero es casi imposible encontrar gente con la que te puedas llevar bien y que piense al mismo nivel que vos musicalmente. Por eso es tan fácil tocar canciones con Courtney. Cada vez que improvisamos algo, escribimos una gran canción. Porque es una persona que toma las riendas y no tiene miedo de liderar. Y cuando juntás a dos lÃderes, funciona muy bien. Me encantarÃa poder tocar con otra gente y crear algo nuevo. PreferirÃa eso a quedarme en Nirvana.
La muerte del rock
Es triste pensar cómo va a ser el estado del rock & roll de acá a veinte años. Parece que cuando el rock & roll haya muerto, el mundo entero va a explotar. Ya ha sido tan reproducido y tan plagiado que apenas sigue vivo. Es desagradable. A los chicos ni siquiera les importa el rock & roll tanto como antes, como a las generaciones previas. Se ha convertido en nada más que una declaración de moda y en una identidad para que lo usen como una herramienta para coger y para tener una vida social. No veo que la música tenga ninguna importancia para un adolescente, la verdad. Creo que van a usar los sonidos y los tonos en su máquina de realidad virtual y que los van a escuchar asà nomás y sacar las mismas emociones de allà y luego se irán a una fiesta. Habrá una máquina de realidad virtual con un montón de auriculares y si querés hablar con la gente y escuchar la música virtual, podés hacerlo e ir a una habitación y coger y beber; creo de hecho que las máquinas de realidad virtual te van a drogar. Asà de buena va a ser la tecnologÃa. Y va a haber drogadictos de realidad virtual, y los van a encontrar muertos en sus sillones, de sobredosis.
La muerte
He pensado en la muerte toda mi vida, como cualquier persona normal. Pensé en matarme por mi dolor de estómago y no me importaba un carajo si me morÃa o no. Y si me iba a volar la cabeza con un revólver, bien podÃa tomar el riesgo de morir de sobredosis. Mi historia no es triste. Pero no hay nada sorprendente ni nuevo ella, eso seguro. Soy producto de una Norteamérica arruinada. Sé que hay cosas mucho peores que un divorcio. Sólo me he estado deprimiendo y retorciendo de dolor de estómago por demasiado tiempo por algo que no pude tener, una sólida unidad familiar. Por encima de todo es triste que dos personas que eligen casarse y tener hijos no puedan al menos llevarse bien. Me sorprende que gente que cree estar mutuamente enamorada no pueda siquiera hacer de cuenta, o tener la cortesÃa suficiente para con sus hijos, de hablar civilizadamente cuando se encuentran una vez cada tanto para pasar a buscar a los chicos. Eso es triste, pero no es mi historia. Es tan mÃa como de cualquier otro.
¿Eres marciano Kurt?
Me gustarÃa creer que lo soy.


1 comentario
hace 1 año
kurt, demasiada buena persona, admirado, querido y respetado. men te extrañamos.
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